01 mayo 2009

No ha estado tan mal...

Por primera vez en tres meses o así, desde que H empezó a trabajar en el bar, hoy teníamos toda la tarde y noche para estar juntos sin preocuparnos por madrugar mañana. Por primera vez en mucho tiempo podíamos hacer planes para salir a cenar, al cine o a lo que nos diese la gana.
Pero ayer, cuando me llamo el jefe para preguntarme si hoy a la tarde podía ir a currar desde las cinco hasta la una no me acordé y le dije que si.
Y me jode porque toda la ilusión que tenia H por poder pasar una tarde juntos se fue a la mierda. Y me jode porque no debería meter mas horas de las que meto sabiendo que no me las van a pagar (aunque las podré librar algún día). Y me jode porque esto no habría pasado si hubiese esa cuarta persona en plantilla que hace falta desde que se marcho el último técnico (hace ya un mes). Y me jode porque soy incapaz de decir que no aun cuando no tengo ni putas ganas de hacerlo.
Vamos, que me jode.
Y le volví a llamar al jefe para decirle que no podía por la tarde, que si eso le hacia la mañana, pero él no podía hacer la tarde (dice H que para irse de botellón o de vacaciones), así que al final le dije que si el compañero al que suplía podía venir para las nueve yo no andaría tan jodido (resulta que el compañero tenia que ir a Madrid a hacer unos papeles).

Sin saber si esto último iba a ser posible, esta mañana a eso de las seis y poco me he levantado con H dispuesto a acompañarla para que, al menos, pudiésemos pasar la mañana juntos. Hemos ido a Zarauz y le he ayudado a descargar la mercancía con una traspaleta (algo de lo que estoy sumamente orgulloso, ya que nunca había usado una) y al volver a Vitoria le he llamado al jefe y me ha dicho que el compi llegaría para eso de las nueve.
Bueno, no estaba todo perdido. No podríamos ir a cenar por ahí a un sitio majo pero al menos podríamos pasar la noche juntos.

A las nueve he salido de currar, H y yo hemos aprovechado esas casi dos horas antes de que empezase la película para hacer unas compras (el regalo de mi hermana, que en nada es su cumple) y para cenar en el chino. Hemos visto Lobezno y hemos pasado un buen rato, ahora, mientras me tomo una tónica (con un pelin de ginebra) escribo esto y H ultima los detalles de las invitaciones antes de imprimirlas.

Así que, a fin de cuentas, no ha estado tan mal el día.