Cuando uno se plantea casarse (
o se lo plantean) no creo que sea consciente de lo que eso significa. No, no me refiero al compromiso para toda la vida, ni a nada relacionado con todo lo que viene después del “si quiero”. A lo que me refiero es que no somos conscientes de lo que hay antes de eso. Todos los preparativos y sus decisiones anteriores, llegar a acuerdos, ceder en ciertas cosas… no creo que se piense en nada de eso cuando uno se plantea dar ese paso.
Yo pretendo contar un poco nuestra experiencia por si alguien decide dar ese paso para que ciertas cosas no le pillen por sorpresa.
Nuestro viaje comenzó hace poco mas de un año, cuando tras hacernos pareja de hecho nos dimos cuenta que tardaríamos en tener los mismos derechos que un matrimonio, al menos en lo referente a los hijos y las herencias, así que decidimos casarnos. Ahí empezó la vorágine, las charlas en la cama hasta las mil y alguna que otra discusión.
¿Cómo lo hacemos? Iglesia, ayuntamiento, juzgado… ¿Dónde? Vitoria, Agurain… ¿Dónde lo celebramos?, ¿La comida?, ¿La fiesta?
Nuestra idea inicial era hacerlo en el ayuntamiento de Vitoria, ya que el juzgado no abría el veintinueve de agosto, pero no tenían sitio para ese día.
Llamamos al ayuntamiento de Agurain pero como H ya no estaba empadronada ahí no quisieron casarnos.
Un inciso, Agurain (Salvatierra) es el único pueblo del Álava que no te casa en su ayuntamiento si no estás empadronado, el resto si lo hacen o al menos eso nos dijeron en el ayuntamiento de Vitoria, fin del inciso
Primera crisis, todo se ve negro, nuestros planes no podrán llevarse a cabo. Pero ahí entra en juego el que no solo somos dos, sino dos familias (
la familia…), así que el padre de H hizo un par de llamadas y nos aviso que si queríamos podíamos casarnos en la
ermita de Nuestra Señora de Santa Teodosia (
de la cual son cofrades).
De nuevo sonrisas, las cosas pintaban bien.
Toca ir a restaurantes para ver donde hay sitio para esa fecha. Hoteles, restaurantes, todos tienen mas o menos los mismo precios (
parece ser que tienen un acuerdo entre ellos de no competencia con las bodas) pero ninguno nos termina de convencer.
De nuevo entran en juego las familias. Nos dicen que la casa en la que creció la madre de H y donde vivió esta durante su infancia la habían convertido en un restaurante, así que llamamos y fuimos a verlo. La cara de H al entrar no tenía precio y eso fue más que suficiente para decidirnos por ese sitio, el
Señorio de Alaiza. Pero esto implica un nuevo problema, tanto a la ermita como al restaurante había que ir en coche y ninguno de los dos queríamos tener que preocuparnos de controles, accidentes ni nada por el estilo. Solución, un par de autobuses.
Ahora si que marcha todo bien, la boda ya es mas nuestra que cualquier otra cosa que hubiésemos podido hacer. Es mas nosotros, no se si me entendéis.
Siguiente tema, la discoteca para después de la comida. Tengo que decir que para entonces ya teníamos el fotógrafo (
el mismo que fue a la boda de un amigo, porque nos encantó su trabajo) y DJ para la comida (
el que nos recomendó el restaurante).
La discoteca también la teníamos en mente y fuimos directamente a la Santa Fe. Solo diré que unos meses después y viendo que parte de lo que nos habían prometido no lo iban a cumplir por no haber contratado el catering con ellos decidimos cambiar por otra que al final nos terminado gustando mas, pero no puedo dar mas detalles porque aun no hemos entregado las invitaciones.
Lo cual me lleva a otro tema. Invitaciones, detalles para ellos y otros para ellas, los muñecos de la tarta, el ramo de la novia, a quien das cada cosa…
No voy a extenderme mucho ya que hay cosas que queremos que sean sorpresa (
obviamente). Miramos varios modelos de invitaciones y de detalles pero ninguno nos terminaba de convencer. Al final, como desde el principio H se metió en un foro de novias y leyó mucho al respecto, decidimos hacerlo todo nosotros mismos.
Una vez pensado como sería la invitación compramos el papel y los accesorios y nos pusimos manos a la obra (
me salto un pequeño incidente que nos obligo a cambiar por completo el diseño porque ya me estoy enrollando demasiado).
Contamos con la inestimable ayuda de nuestras madres, no porque no nos diese tiempo, sino porque sabíamos que les haría mucha ilusión participar. Es por eso que los cuatro saben todo y cada uno de los pasos que estamos dando, porque se les ve en la cara que les hace felices aunque no sea de su gusto lo que hacemos (
somos demasiado modernos).
Así que hoy por hoy ya tenemos todas las invitaciones hechas e incluso algunas entregadas, el resto lo iremos entregando en un par de semanas.
Ya solo nos falta terminar de hacer los detalles que también son muy nuestros.
Vamos, que puedes hacer dos cosas. Elegir, pagar e y esperar a que te los lleven o pensar, pagar y hacerlos tu. Puede que con esta segunda forma te ahorres unos eurillos, pero a costa de invertir mucho tiempo. Eso si, te aseguras de que son expresamente para la persona en cuestión, ya que los haces tu mismo y conoces a esa persona.
Pero bueno, no todo es un camino de rosas. Organizar una boda no es barato y si encima te dan el piso tres meses antes lo poco que tengas ahorrado se queda en nada. Por eso hemos tenido que buscar otros trabajos, para poder ir ahorrando y hacer frente a los gastos. Y es por eso que apenas tenemos mucho tiempo libre y hace mucho que no disfrutamos de un fin de semana tranquilamente en casa o en el pueblo.
Pero es un sacrificio que merecerá la pena cuando vayamos a vivir a nuestra nueva casa como marido y mujer.
Me anticipo a vuestros comentarios para aseguraros que pondremos fotos de las invitaciones y de los detalles, así como de la boda, pero entender que aun no podemos.